Lecciones bíblicas del Nuevo Testamento

Poder sobre la enfermedad y la muerte

Lecciones bíblicas del Nuevo Testamento

Este curso consiste en una serie de 42 lecciones bíblicas sobre el Nuevo Testamento, diseñadas para niños mayores (escuela secundaria). Cada lección tiene una duración de 20 minutos aproximadamente, y son dictadas por un profesor de biblia de sexto grado de la escuela Calvin Christian en Lethbridge, Alberta, Canadá. Cada video viene acompañado con una guía de estudio, con preguntas y ejercicios. La guía de estudio está disponible en formato PDF para que el estudiante pueda descargarlo o imprimirlo, y así completar su lección. Este curso, aunque fue diseñado principalmente para usarse en grupos pequeños, se ajusta muy bien tanto para homeschooling (educación en casa) como para colegios privados de todo el mundo. Los padres y profesores pueden proveerse de la guía como complemento de estas lecciones, y de las pruebas de conocimiento bíblico, si así lo desean. Este curso del Nuevo Testamento cubre la historia del Señor Jesús tal como se nos presenta en los cuatro evangelios, y continúa a través de la vida del apóstol Pablo, en el libro de los Hechos. La primera lección empieza con los días previos al humilde nacimiento de Cristo en Belén. A partir de allí, el estudiante recorrerá a través de la vida de Cristo, pasando por su bendito ministerio, sufrimiento, muerte y resurrección. Seguida de su resurrección, que puso fin a su humilde paso por la tierra, para dar comienzo al bendito derramamiento del Espíritu Santo, que estudiaremos después. Las últimas lecciones tratarán sobre el llamamiento y ministerio del más grande evangelista de todos los tiempos, el apóstol Pablo. Un estudio de los viajes misioneros de Pablo será lo último que estudiaremos para finalizar. Esperamos que estas lecciones sean de bendición para ti.

Poder sobre la enfermedad y la muerte

A medida que la fama de Jesús se extendía, muchos llevaban a sus enfermos a Jesús para que sean sanados. Cuando Jesús sanó al criado del centurión romano, solo tuvo que decir una palabra, sin siquiera acercarse a donde yacía. Le dio fe al centurión para que creyera en Él.