Los Diez Mandamientos

El Qinto Mandamiento

Los Diez Mandamientos

Esta serie de lecciones sobre la Ley de Jehová Dios es una introducción a la belleza de la santidad. La santidad va más allá del hecho de que no haya pecado en Dios. Su santidad es la belleza pura de Su Ser amoroso. La esencia de la Ley de Dios es revelada a nosotros en Su santa Ley. Como veremos en nuestro estudio, el Señor Jesús resumió la Ley entera en la palabra “amor”. Esta entrada a una comprensión de la Ley de Dios “a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno” (Rom. 7:12). Una experiencia incómoda con la Ley de Dios viene por-que por causa de nuestra condición caída nos confronta con nuestra pecaminosidad y nuestra culpa. Pablo escribió en Romanos 3:20 que “por medio de la ley es el conocimiento del pecado”. Aun así, la Ley no tenía un efecto tan punzante en Adán y Eva en el Paraíso. Ellos experimentaban la Ley de Dios como su deleite mientras estaba escrita en sus corazones, y la entendían como el reflejo resplandeciente de su Hacedor. Su gozo no tenía limites mientras andaban en obediencia a la Ley de Dios, reflejando la naturaleza de Dios en amor a Él, el uno al otro y a Su creación.

El Qinto Mandamiento

Dios nos dio poder cuando diseñó la tierra para que fuera gobernada a través de Sus representantes. Estas estructuras de autoridad que Dios ha establecido son para nuestro bien. Tienen el propósito de mantener en orden el espacio en el que vivimos y, en consecuencia, mantenernos en felicidad. Desde nuestra caída el poder se ha vuelto algo peligroso. Poseerlo, a menudo conduce a abusar de él. Enfrentarlo, a menudo nos tienta a resistirlo. Aunque a nadie le gusta el abuso de poder, todos estamos tentados de abusarlo una vez que lo tenemos. Por lo tanto, el quinto mandamiento de honrar a los que están en autoridad y a usar la autoridad honorablemente es la clave para prolongar una vida harmoniosa y satisfactoria.